Parecía que me estuviese pidiendo perdón…

31 octubre 2010

El martes, cuando acudí a la perrera para echar de comer, lavar y dar una vuelta a mis perros como hago a diario, parecía que la perra me estuviese pidiendo perdón… Perdón parecía que me estaba pidiendo, por el percance que comenté en mi diario de caza. La perra, el sábado pasado no quería montar en el carro, porque antes de empezar a cazar una perra le había mordido y atacado dentro de él. Al final, vino a mí tras más de media hora de  “senderismo”, de noche y en una finca de ganado bravo.

Aunque todos los días voy a la perrera, el  lunes, por motivos laborales, que no por irme de fiesta no pude acudir y encomendé a mi padre, segundo amo de los perros, que fuese a hacer las labores que a diario, yo más que él, realizamos. Me comentó que la perra se comporto de manera extraña, algo asustadiza pero muy cercana.

El martes, me tocó ir solo a la perrera, y desde el primer momento en que llegué note un comportamiento anormal en la perra.  Como bien dice el título de esta entrada, parecía que me estuviese pidiendo perdón. La perra, posaba sus patas delanteras en mis piernas, como acostumbra para que yo la mimase un poco, pero una vez acariciada, venía lo extraño, volvía y volvía a subirse, sin parar. Cuando los saqué a dar la vuelta, en cuanto me paraba, volvía a subir, pero no sólo quedo la cosa ahí, en vez de desfogarse y dar sus típicas correrías, se quedaba detrás de mí, o a lo sumo, se ponía a mi lado. En cuanto me paraba, otra vez, repetía la operación de subirse a mis piernas para recibir caricias.

La verdad, es que yo no le negué ninguna, a sabiendas de que los demás días no estaría así, pero cuanto menos, me llamó la atención el comportamiento de la perra, que parecía saber que lo que hizo no estuvo bien.

Les había preparado para ese día, una lata carne junto a arroz cocido, para que no se vengan abajo con las salidas en temporada. Además, al llegar a la perrera, añadí un poco de pienso al mejunje. Separado en dos recipientes, el combinado fue servido a los degustadores y me extrañó que la perra se me quedara mirando sin pegar bocado… Me empecé a preocupar, cogí un poco de comida con las manos y se la arrimé, con ganas, empezó a comer como una descosida. Repetí la operación hasta que el recipiente quedó vacío y a ella, se le notaba el atracón que se acababa de pegar.

Nunca me había imaginado que un perro, un compañero de caza, un animal al fin y al cabo, pudiera hacer esto. No sé a que fue debido, si fue por casualidad o fue una disculpa, el caso es que si los perros me tenían ganado el corazón, ahora lo poseen.

Los demás días se ha comportado tan normal como acostumbraba antes del percance.

Por sí a alguien le cabe la menor duda de que la perra estaba asustada por mí culpa, diré a mi favor que nunca le he puesto una mano encima a un perro y que jamás lo haré, los que me conocen saben que quiero demasiado a estos animales para poder hacer determinadas cosas. Hago esta declaración, porque sé, que de todo hay en la viña del señor  🙂

Anuncios

ESTRENO DE LA TEMPORADA 10/11

24 octubre 2010

Marcaba el reloj las cinco y treinta y tres minutos, cuando mi padre y yo, cogimos los bártulos, bajamos al garaje y pusimos rumbo hacia la perrera, dónde recogimos a los canes, los metimos en el trasportín y nuevamente, pondríamos rumbo, ésta vez a Navalmoral de la Mata.

Una vez en autopista, y yendo yo al volante, se me cruzo un conejo, pobrecillo mío… Nada pude hacer.

Algo antes de las ocho, llegamos a Navalmoral, dónde me esperaba mi amigo Jesús, y  su padre, Julián, junto a Vicente y su sobrino, que cazarían con nosotros esa mañana. El terreno elegido, era un arroyo, en terreno libre, por lo que no teníamos grandes expectativas, tan solo disfrutar de los perros y hacer lo que pudiésemos.

A la izquierda, Juan. A la derecha, Jesús.

En el arroyo, poco movimiento hubo, por no decir, nada. Los perros jiparon algún conejo, se calentaron un par de veces, pero ninguno dio la cara. Mis perros, que nunca habían cazado en arroyo y menos, en un sitio con tampoca caza, no entraban al arroyo y cazuquearon por fuera, aunque de ley es decir, que cuando les dio el rastro del conejo, entraron. La que más lucho, una perrilla de Jesús, ya vieja, pero que no pierde el instinto, casi sorda y con algo menos de  vista que cuando era joven, luchó contra las zarzas sin parar un momento. Buenos momentos les ha dado esa perra a Julián y a su hijo…

Una vez cazado el arroyo, nos fuimos hacía un terreno sembrado de tabaco, en el que los perros se movieron bien, pero lo único que obtuvieron a cambio es una suave ducha en agua y barro.

Habíamos dado todo el terreno que allí había, y poco después de las doce nos marchamos a otro terreno, de dehesa muy bonita y en el que ya cacé el año pasado. Lo batimos bien batido, pero no sacamos nada, así que decidimos irnos hacia la parcela de Jesús. Nos despedimos de Vicente y su sobrino, que se irían hacia su pueblo después de una buena charla como no, de caza.

Cuando llegamos a la finca de Jesús, estaba Juan esperándonos, un amigo de ambos que por la mañana había cazado en su coto, con la buena suerte de matar un gallo banda. Tras un efusivo saludo, entramos a la finca y poco después, llegó la familia al completo de Jesús, que nos preparó unas exquisitas migas y nos agradó con su sencillez y buena calidad humana. ¡Gracias departe de mi padre y de mí!

Por la tarde, tanto mí padre como Julián se quedaron en la finca, y los tres jóvenes nos fuimos a la aventura. Nos pateamos media dehesa extremeña, pero sólo conseguimos ver palomas y más palomas, claro está, a lo lejos.

Ya estaba anocheciendo, cuando nos acercamos a una charca, y me dicen tanto Juan como Jesús que me acerque yo solo, con mis perros, a ver si tenía la suerte de toparme con algunos patos. Y así fue, un único pato que salió en dirección a un toro y que no le pude disparar hasta ir ya bastante lejos, pero se fue, otra vez será…

Por lo menos, ya habíamos visto algo desde cerca, pero no todo iba a acabar así… Después de estar todo el día sin ver nada desde cerca, en el último cuarto de hora, tiré a otro pato, Juan tiró a otros dos, y cada uno de nosotros abatimos  un tordo curiosamente sin apuntar ninguno, porque disparamos al “montón”, un bando impresionante, de documental.

Decidimos irnos al coche porque se nos hacía de noche y recoger a los perros. Ahí vino el mayor percance del día, Hera, mi podenca andaluza no se quería recoger, había tenido un pequeño percance en el carro con una perra de Jesús y se llevó un diente marcado y algún arañazo, nada grave, pero la perra no quería ver el carro. Tuve que soltar a Atila, mi maneto, y andar de noche un buen rato hasta que pude hacerme con ella y pegarles algunas voces para que viniesen a buscarme. De los peores ratos, sino el peor, que he pasado en cuanto a caza se refiere, aunque una cosa teníamos clara, ninguno de los tres nos íbamos a ir de allí sin la perra.

En definitiva, buen día de caza, aunque las piezas no diesen la cara, pero lo importante es que salí al campo con buena gente y buenos amigos, que es lo importante. Además, los perros trabajaron bien para ser el primer día, la perra se tiró casi toda la tarde detrás de mí, pero el perro no paro en todo el día. No sé si sería debido al aburrimiento por no ver nada y estar acostumbrada a ver mucha caza, o por cansancio… Me gustó mucho la perra de Juan, una braca alemana.

Espero que podamos disfrutar de muchos más días.


VIDA: DESAFIOS DE LA VIDA

16 octubre 2010

EL LARGO VIAJE HACIA LA NUEVA CAMPAÑA

4 octubre 2010

…Finales de septiembre y principios de octubre, tiempo en el que dar vuelo a las neuronas para que suscriban una temporada maravillosa; aquella que no ha empezado, y que rara vez será como la imaginemos.

Un tiempo atrás llevo concediéndole ese vuelo a las mías, y creo que este año será especial, muchísimas cosas cambiaran, quizá por el hecho de “ser mayor”, quizá por el hecho de no tener que depender de nadie para ir a cazar, quizá por tener a mis adorables podencos, o quizá por poder poseer un arma…

No sé porque será, pero sé que va a ser distinto, y en mi imaginación solo cabe un cambio para mejor…

http://torosycaza.blogspot.com/2010/09/y-parece-que-fue-ayer.html


VIDA: RÉPTILES Y ANFIBIOS

2 octubre 2010