Gravitación cinegética…

12 abril 2011

A veces, cuando uno tiene tantas cosas en la cabeza que no da más de sí, cuando uno intenta cumplir con todos, cuando quiere estar aquí y allá, cuando… Cuando, al fin y al cabo,  piensa en todo menos en su persona.

Es entonces cuando el borrón y cuenta nueva funcionaría, pero por esa niñez, por eso que algunos llaman bondad o por el poco mundo que aún se ha bregado, sigues y sigues, haciendo verdaderos atropellos.

Sé que tengo abandonado el blog, pero también sé que es so pena de horca. Esa horca formada por un nudo de remordimientos que bombardean la sensibilidad sin miramientos y que, noche tras noche, dilatan mi quemazón llegando a desbordar la saturación que acumulo.

El señor Oscar Wilde vino a decir que existen dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.

Es ahora cuando ustedes pensaran ¿Qué tiene que ver esto con la caza? Y es que, a veces, una actividad se magnífica hasta el punto de convertirse en una estrella, ese pilar sobre el que dan vueltas los planetas. No es ni más ni menos, que un sistema solar formado por la caza y los cazadores.

 

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