Descaste de egoísmo

10 julio 2011

El árido estío acaba haciendo mella en la afición. La erosión va desgastando la roca caliza que marca mis escrúpulos y cuando quiero entrar en el mundo legible, estoy rodeado de escopeteros sin sentido que intentan engañarte, cuál drogadicto que lucha por su dosis, para que su morral acabe superando la treintena.

Un día de descaste de conejos que pasará a la historia por el egoísmo y el afán de cosechar de unos, y por las ganas de pasear la escopeta de otros 😀

Cómo no dice el refrán: Cuánto más conozco a los cazadores, más quiero a mi perro.

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