Dejándonos enseñar por lo bueno de los antiguos

29 octubre 2011

Pertenezco a ese tropel que se deja enseñar por los antiguos. Maestros que en muchas ocasiones no pisaron una escuela, pero que aguardan en su lomo una embocadura de sabiduría que maduró durante décadas, dejándose madurar por el tiempo como los buenos vinos.

Más que cazadores, eran víctimas de la caza, ese tipo de caza que permitía llevarte un trozo de carne a la boca y que aportaba unos nutrientes que permitían el desarrollo de las familias. Eran depredadores naturales que conocían las artimañas de la caza mejor que a sí mismos, observando y no dejándose observar, escuchando y no dejándose escuchar. Leer el resto de esta entrada »


Caza, compañerismo y amistad.

26 octubre 2011

Los nervios me extirparon el apetito y se apoderaron de mí como zagal que se presenta a los exámenes finales y se juega el pasar de curso o el seguir un año más en el mismo nivel, pero ni yo iba a ser examinado ni el profesor me iba a evaluar, tan solo iba a fructificar la invitación que mi amigo Jesús había realizado en varias ocasiones y que en este caso había resultado viable.

La tarde dio para poco más que la cansina conducción por autopista y cuatro llamadas telefónicas, pero la noche se alargo hasta altas horas de la madrugada viendo fotos, vídeos y recordando anécdotas. Habíamos decidido quedarnos a dormir en la finca de Jesús con el fin de llegar pronto al cazadero y cuando nos quisimos dar cuenta estábamos conduciendo con dos horas de sueño.  Leer el resto de esta entrada »


Los comienzos de temporada…

19 octubre 2011

A sabiendas de que la noche sería larga y de que las horas de sueño serían pocas o ninguna, me puse a preparar los aperos para la jornada que iba a inaugurar la temporada de caza 2011/2012.

Me empuñé las botas, me despijamé y me calcé la ropa que me vestiría la mañana siguiente. Me coloqué la canana, a esas horas ya preparada con los cartuchos que no gastaría y me sobrepuse el morral. El anhelo de esas mañanas frías en las que el campo se deja helar y a medida que el sol va saliendo, la jornada se vuelve más agradable me invadió por dentro, tras una vehemente espera.


Con mi querido Nerón a cuestas y con mi amigo Meteoro como compañero e instructor de la jornada, pasamos la mañana de caza con más pena que gloria. El aire nos acompañó durante toda la jornada y aunque refrescó respecto a los días anteriores, los perros acusaron su primer día de la temporada. Con el optimismo que me caracteriza para la caza y no para otras facetas del sendero biográfico, regresé a casa con una sonrisa de oreja a oreja por las dos o tres faenas que realizó el perrillo y con el come-come de no haber premiado el trabajo que realizó el animal en un terreno para expertos y con la corta edad de cinco meses.  Leer el resto de esta entrada »