LA CAZA DE LA PERDIZ CON RECLAMO: MAULLIDOS…SUSPIROS….BOSTEZOS

6 junio 2009

Dentro del amplio repertorio sonoro que dispone la perdiz, existe un sonido que siempre ha sido motivo de los más amplios debates en el mundo cuquillero encontrándose en las sabrosas tertulias perdigoneras diversidad de opiniones, casi todas argumentadas y extraídas de la propia experiencia y en otros casos nacen derivadas por lo trasmitido por familiares o amigos…… me refiero, como no, al maullido.

¿Por qué el reclamo maúlla? ¿Qué sentido o finalidad persigue cuando lo oímos suspirar? ¿Es positivo ese estado que mantienen?

Existen varias clases de maullidos, o suspiros, en nuestros reclamos y este aspecto dependerá del estado de celo que mantenga, de la propia naturaleza de cada reclamo, de la fecha del año en que lo emitan, de la frecuencia con la que lo utilizan, del calor o estado de celo que adquieran…. y otros muchos detalles que es preciso señalar.

Perdiz roja (Alectoris rufa)

Existe el maullido propio de aquellos reclamos que tienen por costumbre desahogarse de esta forma y lo emiten durante todo el año, y así maúllan de vez en cuando dentro del terrero, bien después de acicalar sus plumas, o después de darse un bañito de tierra. En estos casos estos suspiros no indican ningún estado de celo, ni calor, ni excitación, ni irritabilidad…. simplemente estamos ante un suspiro de complacencia, trasmitiendo de esta forma el encontrarse a gusto en el lugar donde lo tenemos ubicado.

También existe el maullido del “calentón”, esta vez provocado por el cuquillero al arrimar dos pájaros de sangre para que inicien un enfrentamiento. Una vez “agarrados”, al volverlos a colocar en los lugares donde suelen estar situados en el jaulero y cesar los cánticos retadores provocados, suelen soltar algún suspiro, o maullido, derivado del calor acumulado en la pelea, aunque pasado cierto tiempo vuelven a un estado normalizado. Este es un suspiro ocasional y empleado de forma circunstancial. Tampoco indica celo, ni excesivo calor. Denotan casta y maneras aquellos reclamos que emplean este sonido.

Otro tipo de maullido es aquel que emiten cuando están enzarzados en la pelea sonora que mantienen en el jaulero. Entonces, algunos de ellos cesan en sus cánticos, y como si redondearan su cuerpo, colocan la cabeza en forma “pensativa”…y de vez en cuando sueltan un grito plañidero, flojo, sin fuerza……vienen a indicarnos el comienzo en la adquisición del celo.

Encontramos también el maullido repetitivo, casi secuencial….cada cierto tiempo emiten un suspiro profundo, largo, sonoro, cronometrado. En estos casos tenemos que estar muy pendientes pues ya hablamos de celo verdadero. Por un lado disponemos ya del reclamo encelado, cuyo celo hay que saber “dosificar” y mantenerlo a toda costa, sin que se suba (que nos haga pensar en un posible pelecho extemporáneo), ni que se baje en demasía. En estos casos sus respuestas en el tanto son las que nos indican si debemos utilizar urgentes medidas de  enfriamiento para mantener ese estado.

Otro tipo de suspiros son los que oímos en el campo a nuestro reclamo, en el pulpitillo. Si su utilización es mínima y muy ocasional no debemos preocuparnos pues es la consecuencia del estado de calor adquirido por la pelea dialéctica que mantiene con el campero. Pero ¡ojo! si estos mismos suspiros cortaran los cantos o el trabajo del reclamo….entonces sí tenemos que ocuparnos en rebajar, de forma inmediata, ese excesivo calor  y celo que mantienen, pues estamos a un solo paso de un pelecho no deseado, o de un estado denominado de celo pasado.

En ocasiones el suspiro se produce después de un trabajo exquisito en el tanto realizado ante una hembra astuta, escurridiza, y resabiada a la que ha conseguido entrar en plaza cuando previamente ha empleado todos los recursos zalameros y de conquista imaginables. Al realizar el correspondiente entierro, emplean unos suspiros para aflojar la tensión acumulada del lance vivido, mientras observan desde su trono la inmovilidad de aquella perdiz abatida que hace poco tiempo lo había provocado.

Los reclamos de sangre, cuando se encuentran encelados, y se enzarzan en luchas interminables emiten unos largos suspiros que van precedidos de ardorosos claqueos dirigidos a sus vecinos de encierro, demostrando con ello su casta, su celo…. ya que la sangre les hierve y nos lo deja tranquilos. No obstante, muchos de estos reclamos que son muy propensos a emitir con frecuencia el maullido, lo son también para adquirir con prontitud celos excesivos que les llevan a pasarse en ellos, haciendo alarde de su casta y, en ocasiones, hasta de una excesiva bravura.

Los pájaros de menos poder, y con menor valor ofensivo, suelen emitir un suspiro flojo, entrecortado, cuando le arrimamos un contrincante de mayor empuje, para a continuación soltar un cobarde chirrido acompañado de la escena de agacharse, trasladando  con esta actitud, al más valeroso, su acatamiento y su subordinación.

Perdiz roja (Alectoris rufa)

No confundamos esta especie de imitación del chirrido con el verdadero, que es aquel otro utilizado por el reclamo veterano en el tanto para mover el campo receloso, jauleado, o simplemente por falta de celo o valentía. Este sonido es distinto al anterior pues su objetivo es precisamente provocar la movilidad de la perdiz y sacarla de su indiferencia.

No siempre tiene que ir asociada la idea de maullido con un estado que suele definirse con “estar pasado de celo”. Aunque es cierto que en algunos casos, y sobre todo al final de temporada, donde los maullidos se suceden, los cantos guerreros son inacabables y los desafíos que mantienen en el jaulero se suceden de igual manera. En estos casos los trabajos en el tanto suelen además caracterizarse por una excesiva bravura,  por cánticos retadores en exceso y además con celos pasados…con lo que el campo no suele entrar ante este ofrecimiento guerrero de nuestro pájaro.

Son estos casos cuando relacionamos los suspiros con celos pasados. Lo que procede es, cuanto antes, enfriar a los reclamos de sangre antes que nos avisen con la caída de parte de su plumaje. De ahí que sea siempre aconsejable que la adquisición de los celos vaya siempre al compás de la perdiz campera, de forma gradual, sin provocaciones artificiales, con una alimentación equilibrada que haga posible la adquisición de celos verdaderos, naturales y duraderos durante toda la temporada del cuco.

No todos los reclamos maúllan, bien por no estar encelados, bien porque su carácter y casta no llegan al desbordamiento emocional que ello trae consigo. Tampoco son todos los pollos los que suspiran o emiten un largo y cautivador bostezo, aunque los que lo hacen, en muchos casos, suelen estar adornados de valentía y arrojo, sin que este sea un signo evidente de su posterior valía como reclamos en el tanto, que es definitiva quien pone a cada uno en su sitio…”la mata es la que siempre manda”.

Perdiz roja (Alectoris rufa)

También el verdadero cuquillero imaginariamente maúlla y mentalmente suspira cuando recuerda los lances que vivió en tal o cual puesto con aquel reclamo veterano que le brindó una lección magistral, o con aquel pollito, o aquel segundón, que en un determinado puesto le regaló detalles de importancia.

De igual manera, en las sabrosas y necesarias tertulias cuquilleras, y después de oír los relatos apasionados de todos los contertulios, llegamos a imaginarnos que también maullamos, dado el calor perdigonero del que estamos poseídos, o celo adquirido en estas apasionadas charlas y relatos. No obstante hay que señalar que el auténtico reclamista está suspirando todo el año, bien en la observación diaria de nuestros reclamos, bien en su cuido……estamos impregnados de un celo permanente que propicia, afortunadamente, este maravilloso embrujo que forma parte de nuestras vidas.

Los cuquilleros siempre estamos suspirando y deseando que la larga espera que nos invade se haga lo más corta posible y así comience, como todos los años, el ritual o  proceso ceremonial de la apertura de la caza del reclamo…… También el campo suspira…..en un largo, sonoro y cautivador bostezo…..como pretendiendo señalar que está dispuesto a la lucha, al combate, a la defensa de su querencia… ….maullidos de espera… bostezos de intranquilidad…

MANUEL ROMERO PEREA. Autor del libro del reclamo titulado: LA CAZA DE LA PERDIZ CON RECLAMO. ARTE, TRADICION, EMBRUJO Y PASION.

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CUANDO CANTA LA PERDIZ…

29 marzo 2009

“…Cuando canta la perdiz…se alegra el espíritu del veterano jaulero que se queda embelesado, absorto y fascinado escuchando los maravillosos recursos sonoros que dispone esta maravillosa ave.

Perdiz roja (Alectoris rufa)

La postura que adopta para emitir sus cantos, que se visualiza al levantar las plumas de la cabeza, o enmoñarse, erguido, como queriendo que los ecos de sus sonoros y potentes cantos lleguen lo más lejos posible y así comunicar, de esta forma, a sus congéneres su presencia.

Les vale también para marcar su territorio y evitar la posible invasión de otras parejas vecinales que pretendan usurpar el territorio ya ocupado. Por ello, es lógico verlos encaramados en las atalayas que disponen en su territorio para “pregonar” a los cuatro vientos sus intenciones belicosas de batirse con aquellos que pretendan introducirse en su querencia.

De igual manera los distintos cantos y sonidos les valen para comunicase entre sí. Muchas veces estos mensajes sonoros persuaden a los posibles contrincantes que desisten de sus iniciales intenciones de batirse con aquél que demuestra en sus cantos mayor agresividad y fortaleza. Es por ello que los enfrentamientos directos suelen darse con poca frecuencia, pues en las fases comunicativas, o intercambios sonoros, saben con el rival que tienen que enfrentarse y optan, en consecuencia, por iniciar una prudente retirada, aquellos que se sienten inferiores.

Una de las claves más importantes a la hora de practicar la apasionante modalidad de caza, que es la del reclamo de perdiz macho, es la referida a saber conocer en profundidad todos los cantos y sonidos que emite la perdiz desde que nace hasta que es adulta.

Ya no sólo el conocimiento de todos ellos es de gran importancia en el mundo cuquillero, para saber que tipo de recurso sonoro está utilizando en un momento determinado, sino también la interpretación de todos y cada uno de ellos.

El saber descifrar, interpretar y conocer los cantos y sonidos que utiliza el reclamo en cada una de las fases del puesto es de gran importancia para el veterano jaulero, que en la soledad del puesto disfruta interpretando todos los recursos sonoros que utiliza su reclamo en los mensajes que envía al campo.

Perdiz roja (Alectoris rufa)

Cuando la voz guerrera del campo se hace oír por los distintos lugares, se acelera el pulso del jaulero que calcula los distintos pares que defienden su territorio, las distintas aproximaciones que se producen ante las insinuantes y persistentes llamadas de nuestro reclamo que sabe, por los mensajes sonoros que se intercalan, con cuales pueden obtener éxito.

Los ojos semicerrados, la moña levantada, el pico entreabierto, erguida su postura… así el campero emite su concierto particular haciéndose, de esta forma, fuerte en su terreno.

Perdiz roja (Alectoris rufa)

Cuanto canta la perdiz… y el cuquillero es testigo, dentro del tollo, de todos los pormenores que se desarrollan en un puesto llega a entrar en tal estado de concentración que todo queda supeditado a lo que allí vive y siente. Sensaciones altamente gratificantes que recordará una y otra vez a lo largo del año y que servirán para querer repetir cuanto antes esas escenas… con la práctica de esta apasionante modalidad venatoria…

Cuando canta la perdiz…el jaulero tiene le enorme suerte de oír los dulces y seductores TITEOS, arrumacos amorosos destinados a las hembras. Voces destempladas enmarcadas en sonoros REGAÑOS. Sonidos de alarma en su explosivo vuelo con el PIOLÍO. Voces guerreras y desafiantes en el DAR DE PIÉ. Sonidos de insulto y provocación para aquellos que osan invadir su querencia con las PITAS ó PIÑONES. Invitación para hacer el nido en un lugar elegido por el macho con sonidos dulces y seductores, especificados en el LLAMAR A NIDO. Gestos de nobleza, mansedumbre y tranquilidad por la que atraviesan, empleando los distintos GUTEOS. Sonido para provocar la movilidad y sacar de la apatía a la perdiz poco encelada con el CHIRRIDO. Cantos de exploración inicial con un poderoso y potente CANTO DE CAÑON…….y así hasta un total de 25 recursos sonoros…que empleará según las circunstancias y situaciones en las que se vea inmersa.

Cuando canta la perdiz…el perdigonero sabrá apreciar los distintos tonos, matices que conforman cada uno de los cantos y sonidos empleados por su reclamo, recursos sonoros que empleará el llamado pájaro catalogado como excelente, de forma oportuna en cada puesto presentando batalla, contienda…a los machos… y mensajes de conquista y seducción a las hembras… que camela desde su atalaya.

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Cuando canta la perdiz…y el aún somnoliento perdigonero camina entre los sombras de las noche para dar el puesto de alba, sabe, por los mensajes sonoros que emite cada perdiz en su territorio o querencia, la densidad y el estado de celo que tienen dado los mensajes guerreros que pregonan a los cuatro vientos, queriendo señalar con ello que defenderán con arrojo y valentía la incursión, u ocupación de otros pares, en aquel terreno que les pertenece.

…Cuando canta la perdiz………”

Artículo redactado por: Manuel Romero Perea. Autor del libro de reclamo: La caza de la perdiz con reclamo. Arte, Tradición, Embrujo y Pasión.


EL RECLAMO Y LOS POLLITOS DE PERDIZ

18 marzo 2009

Nuestra desmesurada afición al reclamo abarca innumerables facetas, todas ellas altamente atrayentes para el apasionado jaulero, que llevado por su celo permanente le lleva a saborear y a disfrutar de cada una de ellas a lo largo del año.

Una de esas facetas la podemos presenciar en el verano, cuando en nuestras visitas periódicas al campo, nos sorprende el bandillo de perdigones recién nacidos y somos testigos de las estratagemas de despiste que sigue la perdiz para intentar convencernos que está malherida, para así llamar nuestra atención y pueda poner a salvo a su desvalida tropa.

Perdigones (Alectoris rufa)Cuando el calor veraniego aprieta, ya que el sol impone su justicia, los bandillos de perdices se dirigen al lugar que tengan como abrevadero para saciar su sed. Suelen llevar, en su aproximación al mismo, un ritual y un recorrido muy parecidos. En él, emplearán todos los mecanismos de defensa de los que les ha dotado la naturaleza. De esta forma, poco a poco, y con todas las cautelas posibles se irán aproximando al “charco” para saciar su segura sed.

Es muy frecuente verlos beber por turnos. Por ello, siempre existirá algún progenitor y algunos de los pollastres que seguirán de vigía en sus inmediaciones, pues saben de la legión de enemigos naturales que los acechan y vigilan diariamente. Una vez saciada la sed, se dedicarán a acicalar sus plumas en sus inmediaciones y a tomar tierra bajo la sombra de algún árbol cercano.

De esta forma pasarán algunas horas dormitando y descansando, hasta que uno de los progenitores comience a apeonar indicando así, al resto del bando, el camino a seguir. Si llegados al “aguaero” detectaran algún hecho anormal, permanecerán en sus inmediaciones durante largo tiempo. Un vez pasado el supuesto peligro seguirán con las distintas fases de aproximación, siempre intentando camuflarse lo mejor posible en su continuo apeonar.

No es raro contemplar en las inmediaciones del charco la presencia de dos bandos, que tienen este lugar en común para satisfacer esta imperiosa necesidad. De hecho, en ocasiones se pueden ver los miembros de los distintos bandos mezclados de forma provisional, hasta que alguno de los progenitores, comience con la tarea de reunificar el recién disgregado bando y tomar posteriormente cada uno de ellos distintas direcciones, acción que realizan una vez que han bebido.

Perdiz y perdigones (Alectoris rufa)

En estos casos no suelen existir enfrentamientos directos entre los progenitores de los dos bandos, pues conociéndose entre ellos, ya tomaron, en su momento, el lugar jerárquico que por fortaleza y dominio les tocó ocupar. Esta fase es una de las innumerables que existen dentro del mundo cuquillero, donde el aficionado a la jaula, o cazador del reclamo, disfruta de la belleza de la perdiz roja en su hábitat natural, de sus comportamientos, sus costumbres, sus hábitos y los recorridos que realiza a diario, en sus respectivas querencias, para buscarse el necesario sustento.

De igual manera, otra faceta más con la que disfrutamos los jauleros, es la referida a la cría de la perdiz en cautividad con el objeto de poder obtener, por este sistema, algún reclamo que pueda servir después como tal en nuestra apasionante modalidad de caza.

Aunque los desengaños, las frustraciones y la escasa recompensa, al no obtener casi nunca un reclamo catalogado como bueno, será lo que nos encontremos en todo este proceso de cría de perdigoncillos , siempre nos deparará el largo proceso de maduración de los pollos, estampas, imágenes, situaciones y sensaciones altamente gratificantes al ser testigos de todas las etapas de su desarrollo.

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Ni que decir tiene que la cría de la perdiz en cautividad es una de las fases que también vivimos ilusionados los reclamistas, al esperar que nos sonría la suerte y así poder hacernos con ese reclamo soñado……… y además criado por nosotros mismos.

Artículo redactado por: Manuel Romero Perea. Autor del libro de reclamo: La caza de la perdiz con reclamo. Arte, Tradición, Embrujo y Pasión.