Una temporada de caza más…

5 febrero 2012

Una temporada más me ha curtido el cuero, acogiéndome en su regazo, dejándome plasmar mis inquietudes, mis novatadas y mis aprendizajes en su recuerdo.

Ahora que ha pasado, por aquella costumbre humana de no apreciar lo que tenemos, es cuando más la respeto y la valoro. Quizá sean esos enseres melancólicos que abundan a uno cuando se acuerda de esas jornadas entre amigos, de esas faenas perrunas o de esas broncas, que nunca faltan, cuando voy de caza acompañado por mi padre… porque aunque sea la persona que más me enerva cuando llevo la tizona a cuestas, también es la persona que más me sabe entender y que más estacazos se lleva sin tener porqué.

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Descaste de egoísmo

10 julio 2011

El árido estío acaba haciendo mella en la afición. La erosión va desgastando la roca caliza que marca mis escrúpulos y cuando quiero entrar en el mundo legible, estoy rodeado de escopeteros sin sentido que intentan engañarte, cuál drogadicto que lucha por su dosis, para que su morral acabe superando la treintena.

Un día de descaste de conejos que pasará a la historia por el egoísmo y el afán de cosechar de unos, y por las ganas de pasear la escopeta de otros 😀

Cómo no dice el refrán: Cuánto más conozco a los cazadores, más quiero a mi perro.


Buen día de caza entre podenqueros

15 diciembre 2010

Se remontaban meses atrás las invitaciones a campear, a salir de caza, pero hasta el miércoles pasado no tuve el placer de disfrutar una de las invitaciones que mi amigo, José Mariscal, me hacía cada vez que hablábamos vía telefónica.

Con mi padre y mis dos perros a cuestas, puse rumbo hacia el coto de José, limítrofe con Madrid, pero perteneciente a Guadalajara. La mañana prometía, y estaba seguro de que alguna pieza nos haría frente.

Al llegar, tanto mi amigo, como su compañero de caza, Toño, nos estaban esperando. Llegábamos unos minutos tarde. Tras los saludos pertinentes, yo me monté en el coche de José y partimos hacia su coto. Mi padre, nos seguía detrás con nuestro coche.

¡Qué buena pinta tenía el terreno! Yo ya lo conocía, era el mismo coto que cacé hace poco, dónde solté las codornices para que los cachorros espabilasen. Sé que había conejo, ya que cuando estuve, los perros no hacían otra cosa que irse tras ellos.

No tardaron en montar las escopetas, sacar  los perros y empezar a cazar. Pero menos aún tardaron las primeras piezas en dar la cara, un bando de perdices que Toño tiró algo lejos. Como buenos cazadores, comenzaron a acelerar el ritmo, ya que la mañana se había decantado por la pluma, al tener la suerte de sacarlas tan pronto. En el vaivén de la caza, Toño tuvo un percance, cayéndose encima de la escopeta y clavando el cañón de esta en el barro. Decidimos irnos hacia el coche, limpiar la escopeta y tomar el almuerzo.

Sin demorarnos mucho, pensamos en dar otra vuelta, esta vez,  algo más conejera pero sin perder a las perdices de vista. Los perros consiguieron mover algún que otro conejo, sobre todo, la perra veterana de José, Taracena, que volcó un conejo desde una ladera a otra, y que algunos perros aprovecharon para pegarle una carrera.

Nos estábamos decantando por los conejos, cuándo dos perdices dieron la cara, y el compañero de José pudo abatir una de ellas. Por fin, y tras cinco vuelos, se dejaban ver. José y yo, subimos la ladera para irnos definitivamente a por los conejos, cuando Romerales, el perro más experimentado de Toño salió tras un rastro, éste lo siguió y consiguió abatir la segunda perdiz.

Continuamos la mañana de forma menos acelerada, que es como se debe cazar el conejo, dejando trabajar a los perros. Se iban moviendo algunos, pero en un terreno tan duro como aquel, no había posibilidad de tirarlos.

Espeluznante, es el calificativo que se merece el lance que protagonizó la cachorra de seis meses, de nombre Fauna, al sacar un faisán de un chaparro. Poco le faltó para sucumbir ante la dentellada de la perra. ¡Qué bonito! ¡Cómo me gustó la perra!

Poco después, se abatió un conejo, que según narra mi padre, fue un lance precioso, pena no tener el placer de poder degustarlo. Toño, nos tuvo que dejar a media mañana, ya que tenía que trabajar, pero nosotros continuamos cazando en los barrancos, y, aunque no tuvimos suerte, disfrutamos con el trabajo de los perros.

Fue una mañana estupenda, y aunque hubo algún percance con mi perra, pudimos disfrutar del buen día de caza entre amigos, que esperemos, pronto podamos repetir. Las perras de José, me encantaron, sobre todo la cachorrita de talla chica que a pesar de ser la más pequeñaja, tiene más genio que ninguna.  ¡Gracias por el día que pasamos!

 


¡Frío, Frío y más frío!

5 diciembre 2010

Ayer tuve la gran suerte de ser invitado a un coto de Toledo, por supuesto, a cazar. Este, formado por monte bajo de romero, esparteras y sobre todo, decorado por grandes piedras en la que subirse para ver el trabajo de los perros, es uno de los terrenos en los que más me gusta cazar, ya que, además de tener conejos puedes disfrutar observando a tus canes.

Tras recibir la invitación, tuve que prepararme corriendo, ya que fue una cosa esporádica. Ni diez minutos tarde en vestirme, coger todos los bártulos y bajar. Tras una hora de viaje, llegamos al cazadero. Cuál fue mi sorpresa al sacar la escopeta de la funda, cuándo observo que tenía puesto el candado de gatillo con el que la protejo en casa, además de tenerla desmontada, por supuesto. ¡Vaya cara de tonto se me quedó, inaudita!

Como ya no se podía hacer nada, cogí las riendas de morralero,  como las temporadas pasadas. Iba disfrutando del trabajo de los perros, en su gran mayoría cachorros, que iban y venían. Poco tiempo después de salir, los perros se internan en una coscoja, y por la punta contraria salé un conejo, que con un segundo disparo consiguió abatir mi amigo. Los perros, un poco perdidos, tardan en cobrarlo, pero al final, dan con él.

Continuó la tarde entre frío, aire y nieve, pero estábamos echando una buena jornada de caza en tierras toledanas, acompañados por el buen hacer de los perros, no nos podíamos quejar. Llevé yo, la mitad de la jornada la escopeta, sin más suerte que el poder ver un conejo a lo lejos, muy lejos. Y una vez le di la escopeta a mi compañero, para atarme los cordones, empezaron a pasar palomas, pero como ya era tarde, y quedaba una buena caminata hasta el coche, tuvimos que irnos, ya que se nos hacía de noche.

La verdad, es que echamos un buen rato de caza, en el que disfrutamos bastante. Si bien es cierto, que las condiciones ambientales no eran las mejores, aguantamos y pudimos disfrutar. Agradecer desde aquí la invitación, aunque el error mío fue grande.

 


Y va… Va avanzando la temporada.

27 noviembre 2010

Comencé escribiendo en una entrada que no sabía porqué,  pero que esta temporada iba a ser mejor.  Y después de cinco días en los que he salido, estoy seguro de que es mejor.

Los perros, no se están comportando como deberían, y me está tocando sacarlos solos. Caza estoy viendo poca. Cazar, estoy cazando aún menos. Pero la temporada está siendo mejor que las pasadas, para que nos vamos a engañar…

Quizá sea por el paso de morralero, o cazador esporádico, a cazador. El simple hecho de ir con tus perros, más o menos espabilados, el ir con tu escopeta, y el patear campo, para intentar ganarle la partida a un animal, que luchará hasta el último momento para vivir, hace que sea distinto, que marqué esa tonalidad que solo tienen los buenos vinos, como diría mi padre.

Empecé contando las correrías con mis amigos Juan y Jesús, continué, aunque no por aquí, contando las jornadas de caza, tanto de caza mayor como de caza menor. Y seguiré contándolas, por supuesto, siempre esperando mejorar con el tiempo, ya que, en mayor o menor medida se paga la novatada.

Mañana domingo, volveré a salir al campo, con las mismas alegrías del primer día. Y como siempre, aprovecharé hasta el último instante, para dar caza a aquella pieza que culminé el buen día pasado en el campo.

Lo que más tengo que mejorar, es que no estoy saliendo, todo lo que debería, o al menos, todo lo que me gustaría 🙂

 


MIS PODENCOS ANDALUCES Y YO

29 diciembre 2009

Aquí os pongo un vídeo de caza de conejo con podencos andaluces; del compañero Ignacio del afijo Tagadona. En él no disfrutaréis de una charla animada, de unas imágenes perfectamente encuadradas,  ni nada por el estilo, es un hombre que hace los vídeos caseros, pero que da gusto verlos, porque es algo atípico, el graba como puede mientras que va cazando, y como veréis el resultado es muy bueno, queda un vídeo lo más realista posible.

En cuanto a caza, podréis ver que en ese coto hay bastantes conejos, aunque por estas alturas ya están bastante resabiados y no se ponen a mira de escopeta tan fácil; por eso, hace que sea tan bonito, porque se puede disfrutar del trabajo de los perros, y de cómo laten tras el conejo mientras este intenta dejar a los canes atrás una y otra vez. En definitiva, para aquel aficionado de la caza con perro, es un vídeo precioso, esto si que es caza menor con perro y no lo que se hace en los campeonatos…

¡Espero que disfrutéis de él!

[Vimeo 8314387]


EL “TACO” EN LA CAZA

26 septiembre 2009

Caza en mano

Hace poco, abría un post en “el podenquero” (www.elpodenquero.com) cuyo título es -La importancia del taco en la caza-. Para los que no lo sepan, el “taco” es como se denomina al almuerzo en el argot cinegético.

Cómo es normal, cada usuario tenía sus opiniones, yo lo pregunté,  porque desde que he salido a cazar, más bien a ver cazar, siempre se ha parado a media mañana a tomar el taco y creo, que no estaría tan a gusto cazando sin él. Parece una tontería pero en esa media hora que dura el taco, da para hablar de muchos temas, de los lances vividos, de los perros, etcétera y quieras que no, lo hace ameno y agradable. Se suele gastar alguna que otra broma, y simplemente la conversación entre todos da una alegría tremenda, sobre todo, si como es mi caso, sólo veo a los componentes de la cuadrilla cuando es la temporada de caza, el resto del año, solo veo a mi vecino Domingo. Además, se que en estos ratos de almuerzo muchos padres, hijos y familiares en general han pasado momentos muy buenos e  íntimos que se les quedaran grabados para siempre, yo no he tenido ese placer y por eso,  lo aprecio tanto.

Otros compañeros pensaban que es mejor parar a tomar el taco después de cazar, ya que cuando se va a cazar no hay que perder el tiempo. Otros, dicen que solo paran para comer a medio día y después siguen toda la tarde. Otros hacen lo mismo que yo. En definitiva, para gustos, los colores.

Sea como fuere, para mi el taco está ligado a la caza y sin él, creo que no sería lo mismo. Claro está, hablo siempre de salir acompañado a cazar, ya que eso de salir sólo tampoco es que me guste.

Bueno compañeros, ya queda menos para la temporada, así que como se suele decir: ¡Salud y caza! Espero que todos podáis disfrutar de algún buen taco 😉

P.D: El blog ya ha llegado a las 25.000 visitas, muchas gracias a todos los que lo siguen y a los que entran.

Artículo redactado por: Juan Carlos Calvo (juanillo23)