UN DÍA FANTÁSTICO Y COMPLETO DE CAZA 6/12/2009

20 diciembre 2009

Domingo y yo, habíamos acordado quedar a las cinco y cuarto para partir hacía Extremadura, yo estaba muy ilusionado con este día, ya que en época de exámenes, supondría para mí no sólo una jornada de caza, sino mucho más. Me acosté tarde, en torno a las 2 de la madrugada, y a las 4 me tenía que levantar, el despertador no sonó y debido a ello, baje un cuarto de hora tarde y atacado porque nunca me había pasado esto.

Por el camino íbamos hablando sobre la nueva incorporación, una hembra de pointer con 2 años que han adquiridos los hermanos para criar con Danko, el pointer veterano que tuvo el ataque epiléptico, no esperábamos que el primer día la perra hiciese una faena, ya que pasaba de Málaga a Extremadura, pero a la parte más lluviosa de Extremadura.

Cuando llegamos, saludamos a los hermanos y al compañero Lupas, fuimos a por los perros, Luna, la hembra de pointer, era preciosa, muy parecida a Danko, aunque estaba algo flaca (por lo que me han dicho ya ha cogido peso). Ese día sólo iban a ir perros de muestra, los dos pointer de los hermanos, una bretona y un drahthaar, ambos de Lupas, para ver lo que hacía la perra y porque ese día sólo se iba a cazar pluma.

Al llegar, tuvimos un rato de charla entre la cuadrilla y otro amigo de allí, con el que quedamos siempre para tomar el taco. Después de la charla comenzamos a cazar.

Al rato de empezar, sale una perdiz que no se pudo abatir y se fue tan tranquila. La perra, se movía muy bien, aunque a decir verdad, estaba “mareada” por el monte espeso de Madrigal, la perra no sabia como pasar de una línea a otra, y aparte, estaba descubriendo un montón de olores nuevos, piezas que no había cazado nunca, un terreno más frío y húmedo,  y encima, con amos nuevos.

A los diez minutos de esto, la perra da con el rastro de un faisán, pero este, en vez de apeonar, salió a la carrera veinte metros por delante de la perra, y por más que esta corría no conseguía alcanzarle,  hasta que se aproximo un poco más y el faisán hecho a volar, tras dos disparos, fue abatido.

Según iba pasando el tiempo, todos los perros se iban poniendo a tono, en especial, Luna, que ya le sonaban un poco más los olores de todo y estaba aprendiendo a cruzar de una línea a otra. Pudimos disfrutar de varias muestras a patrón. La primera fue espectacular, la bretona de Lupas hizo una muestra y los dos pointer que pasaban por el lado se quedaron clavados. La segunda, fue menos eléctrica, pero más duradera, estuvimos dos minutos parados a muestra de los perros, esta vez fue el pointer de los hermanos el que se quedó clavado.

Como siempre, destacó el pointer de los hermanos, con unas muestras preciosas, piezas que detectaba con el radar a 20 metros y hacia una muestra, andaba dos metros y otra, en definitiva, una preciosidad y lo dice un muchacho 100% podenquero, que el latir de un perro le vale más que una muestra, pero las cosas como son, lo que es bonito, es bonito. Aquí os pongo unas fotos, de una de las muestras que realizo, en la cual, me dio tiempo a echarle tres fotos y grabar un vídeo de un minuto y medio.

Después de todo este desfile, a comer el taco, charlas entre amigos y a descansar, que por la tarde teníamos pensado ir a ver un partido de fútbol, el del equipo sénior del Madrigal, en el que juegan Tomy y José.

Cuando ya estaba preparado y arreglado para ir a ver el partido, me dice el cuñado de Domingo que si me voy a tirar al zorzal, ya sabéis cual fue mi respuesta.

Al llegar al puesto, el cielo estaba nublado y amenazaba lluvia, eran en torno a las 4 de la tarde. Nos pusimos detrás de un pino, que sería la “pantalla natural”. Empezaron a pasar zorzales, había un buen paso, pero pasaban por las nubes.

El primero que paso a la altura, Fran, el cuñado de Domingo, lo abatió de un certero disparo y yo fui a cobrarlo. Al rato de estar allí, me la dejo a mí, y fuimos alternando todo el rato.

Yo pude tirar a 11 o 12, y abatí 2, el primero fue un tiro a tenazón y el segundo cayó tras dos tiros, el primero vi que le di y cayeron plumas y el otro disparo, lo realicé al ver estas, porque el pájaro ya estaba bastante lejos, pero le di y cayó. Todo hay que decirlo, la mayoría de zorzales que me pasaban bien, no me daba tiempo a tirarlos, porque o bien, salía antes de tiempo y me veían, o cuando debía de salir, ya no me daba tiempo a apuntar, pero ya iremos cogiendo práctica… ¡O eso espero!

Como curiosidad, todos los zorzales que cobramos, fueron alirrojos.

A las 6 decidimos que la jornada de caza, había terminado.

Uno de los mejores días de caza para mí, sino el mejor. Un día muy completo, en el que aprendí que la caza en puesto también es entretenida, y que quizá el día de mañana me sirva de complemento para una jornada de caza, pero que donde este la caza en mano…


SEGUNDO DÍA DE CAZA DE LA TEMPORADA 11/10/2009

18 octubre 2009

El segundo día de caza en Extremadura, fue un poquito tristón, veréis:

A las 7:30 habíamos quedado Domingo, sus dos hermanos (Tomy y José) y yo,  con Lupas y Pellica, además venía Santiago, un chaval de mi edad, que va de morralero, como yo, en las perreras de “los hermanos”.

Recogimos todos los perros, los acomodamos en el carro y tras una parada para comprar el pan, cogimos el camino hacía el coto que está situado en Rosalejo (hasta ahora el mejor con el que contaban). Cuando llegamos, nos pareció raro que por los caminos no viésemos conejos, normalmente se les ve corriendo hacia su refugio, bueno, no nos preocupamos.

Cómo era el primer día que se podía cazar en aquel coto y había mucha gente, decidimos cambiar el lugar en el que íbamos a cazar, en vez de ir a cazar donde siempre (estaba lleno de gente) decidimos quedarnos más atrás, en un trozo que hay de escobas bastante bueno para los conejos.

Sacamos a los perros del carro, y nos dispusimos a andar por el monte, como anécdota decir que era el primer día que Luck iba de caza, nada más salir empezó a meter ladridos, que se continuaron con algunas pausas hasta que acabo la mañana, no sabemos por qué, pero era el primer día y el perro iba más a jugar que a cazar.

Tras unos 10 minutos andando, dio la cara la primera perdiz, que abatió Pellica de un tiro.

Seguimos caminando, un rato después nos empezamos a “mosquear”, es el primer día de caza y todavía no se ha visto ni un conejo, el año pasado a estas alturas se habían visto 7 o 8, que raro…

Seguimos caminando con la misma ilusión que empezamos, que venía a ser mucha, porque ese coto cada año iba a más en cuanto a las poblaciones de conejo se refiere. Al no ver ningún conejo, empezamos a sacar cada uno, nuestras conclusiones, pero todos coincidíamos en una, aquí no hay ni un conejo… A todos nos resultaba extraño, porque había madrigueras por todos lados, más que nunca, “cagarruteros” viejos a montones pero nuevo no había nada. Las enfermedades no podían ser, porque siempre quedan conejos y además, quedarían rastros de los conejos muertos por las enfermedades.

Cambiamos el sentido, a ver si era esa zona, pero nada, tampoco se veía nada en cuanto a conejos se refiere, liebres se vieron dos lejísimos y un zorro, que con la agudeza que les caracteriza, se paso al coto colindante.

Yo, que iba detrás de mi amigo Domingo, íba hablando todo el rato sobre lo que había sucedido, era muy extraño, no había conejos por ningún lado, ni rastros frescos, pero viejos había un montón.

Tiros, no estábamos escuchando ni un 5% que el año pasado, total, que íbamos con una desilusión…

Cogimos, un arroyo hacia adelante y nos dirigimos hacía el coche, Domingo, Lupas, y yo para tomar el almuerzo. Los demás se fueron por el otro lado del arroyo, y mientras nosotros estábamos en el coche esperando a que llegaran, consiguieron ver un conejo y una perdiz, a las que dispararon pero no se pudieron quedar con ellas. Cuando regresaron al coche, disfrutamos de lo mejor de la mañana, el almuerzo en el campo, porque en cuanto a el coto llevábamos una desilusión tremenda, nosotros sacamos una conclusión de lo que había pasado allí con los conejos, pero, eso lo quedo “al libre albedrío” de cada lector.

Cuando acabamos de almorzar, y tras hablar con varias personas del coto a las que les había pasado lo mismo que a nosotros, decidimos irnos para casa, con las orejas gachas y el rabo entre las piernas, ya que, el no ver poca caza nos hubiera dado igual, porque no estamos acostumbrados a ver mucha, pero el hecho de saber que había hace poco y que ahora no hay nada, te frustra.

Cómo dirían Manolo y Benito: otro sitio más al que no podemos venir…

Aquí os dejo unas fotos de ese día y de ese coto.

Sol entre  una encina.

Artículo redactado por: Juan Carlos Calvo (juanillo23)


LA CAZA DE LA PERDIZ CON RECLAMO: MAULLIDOS…SUSPIROS….BOSTEZOS

6 junio 2009

Dentro del amplio repertorio sonoro que dispone la perdiz, existe un sonido que siempre ha sido motivo de los más amplios debates en el mundo cuquillero encontrándose en las sabrosas tertulias perdigoneras diversidad de opiniones, casi todas argumentadas y extraídas de la propia experiencia y en otros casos nacen derivadas por lo trasmitido por familiares o amigos…… me refiero, como no, al maullido.

¿Por qué el reclamo maúlla? ¿Qué sentido o finalidad persigue cuando lo oímos suspirar? ¿Es positivo ese estado que mantienen?

Existen varias clases de maullidos, o suspiros, en nuestros reclamos y este aspecto dependerá del estado de celo que mantenga, de la propia naturaleza de cada reclamo, de la fecha del año en que lo emitan, de la frecuencia con la que lo utilizan, del calor o estado de celo que adquieran…. y otros muchos detalles que es preciso señalar.

Perdiz roja (Alectoris rufa)

Existe el maullido propio de aquellos reclamos que tienen por costumbre desahogarse de esta forma y lo emiten durante todo el año, y así maúllan de vez en cuando dentro del terrero, bien después de acicalar sus plumas, o después de darse un bañito de tierra. En estos casos estos suspiros no indican ningún estado de celo, ni calor, ni excitación, ni irritabilidad…. simplemente estamos ante un suspiro de complacencia, trasmitiendo de esta forma el encontrarse a gusto en el lugar donde lo tenemos ubicado.

También existe el maullido del “calentón”, esta vez provocado por el cuquillero al arrimar dos pájaros de sangre para que inicien un enfrentamiento. Una vez “agarrados”, al volverlos a colocar en los lugares donde suelen estar situados en el jaulero y cesar los cánticos retadores provocados, suelen soltar algún suspiro, o maullido, derivado del calor acumulado en la pelea, aunque pasado cierto tiempo vuelven a un estado normalizado. Este es un suspiro ocasional y empleado de forma circunstancial. Tampoco indica celo, ni excesivo calor. Denotan casta y maneras aquellos reclamos que emplean este sonido.

Otro tipo de maullido es aquel que emiten cuando están enzarzados en la pelea sonora que mantienen en el jaulero. Entonces, algunos de ellos cesan en sus cánticos, y como si redondearan su cuerpo, colocan la cabeza en forma “pensativa”…y de vez en cuando sueltan un grito plañidero, flojo, sin fuerza……vienen a indicarnos el comienzo en la adquisición del celo.

Encontramos también el maullido repetitivo, casi secuencial….cada cierto tiempo emiten un suspiro profundo, largo, sonoro, cronometrado. En estos casos tenemos que estar muy pendientes pues ya hablamos de celo verdadero. Por un lado disponemos ya del reclamo encelado, cuyo celo hay que saber “dosificar” y mantenerlo a toda costa, sin que se suba (que nos haga pensar en un posible pelecho extemporáneo), ni que se baje en demasía. En estos casos sus respuestas en el tanto son las que nos indican si debemos utilizar urgentes medidas de  enfriamiento para mantener ese estado.

Otro tipo de suspiros son los que oímos en el campo a nuestro reclamo, en el pulpitillo. Si su utilización es mínima y muy ocasional no debemos preocuparnos pues es la consecuencia del estado de calor adquirido por la pelea dialéctica que mantiene con el campero. Pero ¡ojo! si estos mismos suspiros cortaran los cantos o el trabajo del reclamo….entonces sí tenemos que ocuparnos en rebajar, de forma inmediata, ese excesivo calor  y celo que mantienen, pues estamos a un solo paso de un pelecho no deseado, o de un estado denominado de celo pasado.

En ocasiones el suspiro se produce después de un trabajo exquisito en el tanto realizado ante una hembra astuta, escurridiza, y resabiada a la que ha conseguido entrar en plaza cuando previamente ha empleado todos los recursos zalameros y de conquista imaginables. Al realizar el correspondiente entierro, emplean unos suspiros para aflojar la tensión acumulada del lance vivido, mientras observan desde su trono la inmovilidad de aquella perdiz abatida que hace poco tiempo lo había provocado.

Los reclamos de sangre, cuando se encuentran encelados, y se enzarzan en luchas interminables emiten unos largos suspiros que van precedidos de ardorosos claqueos dirigidos a sus vecinos de encierro, demostrando con ello su casta, su celo…. ya que la sangre les hierve y nos lo deja tranquilos. No obstante, muchos de estos reclamos que son muy propensos a emitir con frecuencia el maullido, lo son también para adquirir con prontitud celos excesivos que les llevan a pasarse en ellos, haciendo alarde de su casta y, en ocasiones, hasta de una excesiva bravura.

Los pájaros de menos poder, y con menor valor ofensivo, suelen emitir un suspiro flojo, entrecortado, cuando le arrimamos un contrincante de mayor empuje, para a continuación soltar un cobarde chirrido acompañado de la escena de agacharse, trasladando  con esta actitud, al más valeroso, su acatamiento y su subordinación.

Perdiz roja (Alectoris rufa)

No confundamos esta especie de imitación del chirrido con el verdadero, que es aquel otro utilizado por el reclamo veterano en el tanto para mover el campo receloso, jauleado, o simplemente por falta de celo o valentía. Este sonido es distinto al anterior pues su objetivo es precisamente provocar la movilidad de la perdiz y sacarla de su indiferencia.

No siempre tiene que ir asociada la idea de maullido con un estado que suele definirse con “estar pasado de celo”. Aunque es cierto que en algunos casos, y sobre todo al final de temporada, donde los maullidos se suceden, los cantos guerreros son inacabables y los desafíos que mantienen en el jaulero se suceden de igual manera. En estos casos los trabajos en el tanto suelen además caracterizarse por una excesiva bravura,  por cánticos retadores en exceso y además con celos pasados…con lo que el campo no suele entrar ante este ofrecimiento guerrero de nuestro pájaro.

Son estos casos cuando relacionamos los suspiros con celos pasados. Lo que procede es, cuanto antes, enfriar a los reclamos de sangre antes que nos avisen con la caída de parte de su plumaje. De ahí que sea siempre aconsejable que la adquisición de los celos vaya siempre al compás de la perdiz campera, de forma gradual, sin provocaciones artificiales, con una alimentación equilibrada que haga posible la adquisición de celos verdaderos, naturales y duraderos durante toda la temporada del cuco.

No todos los reclamos maúllan, bien por no estar encelados, bien porque su carácter y casta no llegan al desbordamiento emocional que ello trae consigo. Tampoco son todos los pollos los que suspiran o emiten un largo y cautivador bostezo, aunque los que lo hacen, en muchos casos, suelen estar adornados de valentía y arrojo, sin que este sea un signo evidente de su posterior valía como reclamos en el tanto, que es definitiva quien pone a cada uno en su sitio…”la mata es la que siempre manda”.

Perdiz roja (Alectoris rufa)

También el verdadero cuquillero imaginariamente maúlla y mentalmente suspira cuando recuerda los lances que vivió en tal o cual puesto con aquel reclamo veterano que le brindó una lección magistral, o con aquel pollito, o aquel segundón, que en un determinado puesto le regaló detalles de importancia.

De igual manera, en las sabrosas y necesarias tertulias cuquilleras, y después de oír los relatos apasionados de todos los contertulios, llegamos a imaginarnos que también maullamos, dado el calor perdigonero del que estamos poseídos, o celo adquirido en estas apasionadas charlas y relatos. No obstante hay que señalar que el auténtico reclamista está suspirando todo el año, bien en la observación diaria de nuestros reclamos, bien en su cuido……estamos impregnados de un celo permanente que propicia, afortunadamente, este maravilloso embrujo que forma parte de nuestras vidas.

Los cuquilleros siempre estamos suspirando y deseando que la larga espera que nos invade se haga lo más corta posible y así comience, como todos los años, el ritual o  proceso ceremonial de la apertura de la caza del reclamo…… También el campo suspira…..en un largo, sonoro y cautivador bostezo…..como pretendiendo señalar que está dispuesto a la lucha, al combate, a la defensa de su querencia… ….maullidos de espera… bostezos de intranquilidad…

MANUEL ROMERO PEREA. Autor del libro del reclamo titulado: LA CAZA DE LA PERDIZ CON RECLAMO. ARTE, TRADICION, EMBRUJO Y PASION.